SLIDER_Sostenibilidad
ITINERARIO SOSTENIBLE

Alineados con el eje de crecimiento sostenible del grupo Würth y Würth España, hemos creado un itinerario especial a la exposición Arquetipas, la imagen de la mujer a través de la Colección Würth que pone el foco en la sostenibilidad y propone que pensemos colectiva y críticamente a partir de las obras de arte. El itinerario tiene forma de decálogo y en el que hemos vinculado 10 de los ODS propuestos por Naciones Unidas con motivo de la Agenda 2030 con 10 de las obras de la exposición.  

La cultura es un agente activo en la construcción de nuestros imaginarios sociales. Los lenguajes artísticos (la literatura, el cine, la fotografía o las artes visuales) no son sólo una herramienta de sensibilización, sino que visibilizan realidades (diversidad cultural, desigualdad, crisis climática…), cuestionan normas establecidas y ayudan a dirigir el debate social hacia la construcción de formas de vida más justas, inclusivas y respetuosas con el entorno. Por eso, el papel de la cultura en la transición hacia modelos de desarrollo sostenible es indispensable; es tanto una estrategia de divulgación, como un pilar en la construcción del argumentario que explica la complejidad de un proceso consustancial a nuestro tiempo, interdependiente social, política, económica y culturalmente, y, sobre todo, profundamente humano.  

La propuesta pretende fomentar el papel del museo como una plataforma de diálogo, como un espacio de reflexión sobre las problemáticas y los debates contemporáneos, e interpelar personalmente a nuestros visitantes para construir colectivamente un futuro más sostenible.  

ODS 1: Fin de la pobreza

ODS01_16635_Othilia_Mungoba_Namibia_Urban_Awakening

Othilia Mungoba 
Namibia 
Urban Awakening (Despertar urbano)
s.f.
Fotografía sobre papel
33,5 x 25 cm
Colección Würth, lnv 16.635
 

La fotografía Urban Awakening (Despertar urbano) retrata a la vez un encuentro y un desencuentro. Una mujer africana, vestida con indumentaria indígena, mira un escaparate de moda femenina dentro de un centro comercial. La artista, Othilia Mungoba, es directora de cine, fotógrafa y creadora audiovisual. El grano de la imagen sugiere que es un fotograma de una grabación, es decir: es una imagen real y no ficcionada.  La imagen habla del extrañamiento y de la otredad, de las tensiones entre capitalismo global y culturas tradicionales, y encierra una reflexión sobre las desigualdades.

Esta aproximación conecta directamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 1 (ODS 1), Fin de la pobreza, impulsado por las Naciones Unidas. Este objetivo no solo persigue aumentar los ingresos de las personas más desfavorecidas, sino también garantizar el acceso a recursos básicos, protección social, educación, vivienda y oportunidades que permitan llevar una vida digna. La pobreza es una realidad compleja que afecta a múltiples dimensiones de la existencia humana y que suele permanecer oculta tras escenas aparentemente ordinarias como la que muestra la fotografía.

El lenguaje visual de Mungoba resulta especialmente eficaz porque evita el dramatismo explícito y apuesta por la observación. La artista invita al espectador a detenerse y reconocer a quienes, con frecuencia, quedan fuera del “progreso”. Pero añade otra reflexión: no podemos aplicar de forma automática la categoría capitalista de “pobreza” a culturas que desarrollan modelos propios de organización social y producción económica. Desde esta perspectiva, la obra alerta sobre el paternalismo colonial y nos recuerda que el desarrollo no debe entenderse como un proceso de homogeneización cultural, sino como una oportunidad para ampliar derechos y mejorar las condiciones de vida respetando la diversidad de los pueblos. Las sociedades más industrializadas pueden contribuir mediante el intercambio de conocimiento, los avances científicos y el acceso a recursos sanitarios, pero procurando no imponer modelos ajenos ni alterar innecesariamente los equilibrios culturales existentes. La obra invita a reflexionar sobre una faceta de la lucha contra la pobreza, el objetivo nº 1 de nuestra sociedad contemporánea, en toda su vasta complejidad.  

ODS 2: Hambre cero

ODS02_14301_Ungerer,_Tomi_Requiem_für_eine_Mutter

Tomi Ungerer  
Francia, 1931 - Irlanda, 2019 
Requiem für eine Mutter (Réquiem por una madre) 
s.f. 
Objeto realizado con materiales encontrados  
41,5 x 10 x 8 cm  
Colección Würth lnv. 14.301 

El primer encuentro con la obra Réquiem por una madre produce una extraña familiaridad. Un cazo oxidado y una lata desgastada bastan para que Tomi Ungerer construya la imagen de un pecho materno. Mediante el ready-made, el artista desplaza objetos cotidianos de su función habitual y los convierte en un potente dispositivo simbólico, donde la nutrición, el cuidado y la supervivencia se condensan en una imagen de gran sencillez formal.

La obra remite al primer alimento que recibe todo ser humano: la leche, asociada tradicionalmente a la protección y el vínculo originario con la vida. Esta pieza se construye como un homenaje a la figura materna, no solo como persona concreta, sino también como arquetipo universal del cuidado y del sustento. No obstante, más que mostrar la abundancia de la vida, la imagen parece detenerse en aquello que corre el riesgo de agotarse. La leche se presenta como una única gota, una presencia mínima que concentra toda la fuerza poética de la composición y activa una reflexión sobre la vulnerabilidad de algo que con frecuencia consideramos garantizado: el acceso a una alimentación suficiente.  

La materialidad de los objetos desempeña un papel fundamental en la construcción del significado. El metal oxidado habla del tiempo, del desgaste y de la precariedad, mientras que la reutilización de elementos humildes subraya la capacidad humana para resistir y encontrar soluciones en contextos adversos. Con una notable economía de medios, Ungerer demuestra cómo lo cotidiano puede convertirse en un vehículo para abordar cuestiones universales.

Desde esta perspectiva, la obra establece un diálogo directo con el ODS 2: Hambre Cero, cuyo objetivo es garantizar que todas las personas tengan acceso a una alimentación suficiente, segura y nutritiva. La imagen no representa el hambre de forma explícita; más bien la evoca a través de la ausencia, de la escasez y de la tensión entre necesidad y disponibilidad. Es precisamente en esa distancia entre lo que vemos y lo que intuimos donde reside buena parte de su fuerza estética.

Esa única gota termina actuando como una metáfora de la fragilidad de los recursos que sostienen la vida. Al mismo tiempo, nos recuerda que el hambre no es únicamente una carencia alimentaria, sino también una limitación para la salud y la igualdad de oportunidades. La obra nos invita así a reconsiderar el valor de aquello que hace posible la existencia cotidiana y a reflexionar sobre el desafío colectivo de construir un mundo en el que todas las personas puedan vivir y desarrollarse con dignidad. 

ODS 3: Salud y bienestar

ODS03_16650_Freiwald,_Till_Ohne_Titel

Till Freiwald  
Perú/Peru, 1963  
Sin título  
2013  
Pastel sobre papel de periódico, 16 piezas  
Cada una: 50 x71 cm  
Total: 200 x 284 cm  
Colección Würth, lnv. 16.650 

Till Freiwald (Perú, 1963), afincado en Bélgica, ha desarrollado una obra centrada en el retrato como espacio de encuentro entre el espectador y la persona representada. Sus acuarelas de gran formato destacan por un realismo minucioso y una técnica delicada que convierten el rostro humano en el principal territorio de exploración. Sin embargo, más allá de la precisión de los rasgos, Freiwald busca captar aquello que define la identidad de cada individuo: su presencia, sus emociones y la atmósfera que envuelve su existencia.

El artista trabaja a menudo a partir de la memoria, filtrando las imágenes de sus modelos a través del recuerdo. Este proceso introduce una dimensión subjetiva que aleja sus obras de la simple reproducción fotográfica y las convierte en reflexiones sobre la experiencia humana. Como él mismo recuerda a través de las palabras de Rembrandt, “un retrato no es nada sin atmósfera”. Esa atmósfera surge de la mirada, la expresión y los pequeños detalles que permiten establecer una conexión emocional con la persona retratada.

En esta obra, Freiwald representa a una mujer con parálisis cerebral sobre un soporte formado por dieciséis hojas de periódico. La pieza invita a reflexionar sobre la forma en que miramos a los demás y sobre la importancia de reconocer la dignidad de cada persona más allá de cualquier condición física o intelectual. Asimismo, el uso del periódico como soporte plantea una reflexión sobre el papel de los medios de comunicación en la construcción de nuestra percepción de la diversidad.

Esta obra se relaciona con el ODS 3, dedicado a la salud y el bienestar, recordándonos que la salud no consiste únicamente en la ausencia de enfermedad, sino también en el bienestar físico, mental y social. A través de su retrato, Freiwald nos invita a construir una mirada más inclusiva y empática, capaz de reconocer el valor de todas las personas y fomentar una sociedad donde nadie quede atrás. 

ODS 4: Educación de calidad

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Feodora Hohenlohe  
Alemania, 1952  
Almalesend (Alma leyendo) 
2006  
Óleo sobre lienzo  
99,5 x 125,5 x 4,5 cm  
Colección Würth, Inv. 17.154 

La obra Alma lesend nos muestra una escena que parece suspendida en el tiempo. Una joven lee sola en el interior de una piscina vacía, ajena a todo lo que ocurre a su alrededor. El espacio que la rodea, amplio y silencioso, funciona casi como una cámara de concentración: un lugar apartado del ruido cotidiano donde la lectura permite detenerse, habitar el pensamiento y entregarse por completo a una experiencia interior. Sin embargo, ese aparente aislamiento encierra una paradoja. La piscina está vacía, pero el libro abre un espacio infinito. Mientras la arquitectura contiene el cuerpo, la lectura expande la mente. Cada página se convierte en una puerta hacia otras imágenes, otras voces y otras formas de comprender el mundo. La joven no parece encerrada, sino viajando. Su inmovilidad física contrasta con el movimiento que provoca el conocimiento.  

La escritora Bell Hooks afirmaba que aprender a leer es también aprender a reinventarse. Algo de esa transformación parece suceder aquí. La lectura aparece como un acto de libertad capaz de ampliar horizontes y de construir nuevas posibilidades para quien la ejerce. Esta imagen adquiere una dimensión especial si recordamos que, a lo largo de la historia, el acceso a la educación y a la cultura no ha estado garantizado para todas las personas. Durante siglos, muchas mujeres vieron limitadas sus oportunidades de aprendizaje y, todavía hoy, millones de niñas y jóvenes encuentran barreras que dificultan su acceso a la educación.

Desde esta perspectiva, la obra nos recuerda que educarse es mucho más que acumular información. Es disponer de las herramientas necesarias para interpretar la realidad, ejercer la propia libertad y participar plenamente en la vida social y cultural. La lectora aparece así como una figura de autonomía y de posibilidad: alguien que, al abrir un libro, encuentra al mismo tiempo un refugio y una puerta. Un espacio donde retirarse momentáneamente del mundo para regresar a él con una mirada más amplia. Alma se convierte así en el recordatorio del ODS 4 y de la importancia de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para que todos podamos derribar las mismas fronteras.  

ODS 5: Igualdad de género

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Xenia Hausner  
Austria, 1951  
Das weibliche Masse (La dimensión femenina) 
2003  
Collage sobre tabla: Fotografía, acrílico, papel  
137 x 315 x 8 cm  
Colección Würth, Inv. 7.770 

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 (Igualdad de género) persigue la consecución de una igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Esto implica igualdad de derechos y oportunidades, y libertad de participación en la vida social, económica, política y cultural, sin sufrir discriminación por razón de género. En la práctica, conlleva erradicar las violencias contra mujeres y niñas, identificar y eliminar barreras de género, reconocer y compartir los cuidados y el trabajo doméstico y garantizar el acceso igualitario a la educación, la sanidad y los recursos económicos. Pero, además, conlleva valorar y visibilizar las experiencias de las mujeres, rastrear y reivindicar su identidad y sus espacios, y con ello investigar y reconstruir una historia infravalorada, minimizada y silenciada durante la mayor parte de la historia. La obra de la artista austríaca Xenia Hausner incide directamente en estas cuestiones. La gran mayoría de las protagonistas de sus pinturas son mujeres, mujeres representadas mostrando lo contradictorio de lo cotidiano: la dignidad de lo que se considera corriente, la profundidad de lo que pensamos que es universal. Esto sucede en la obra que hemos elegido para este itinerario: La dimensión femenina.

En la obra, dos mujeres miran fijamente al espectador. Sobre ellas, una regla indica, en palabras de la artista, que las mujeres son “la medida de todas las cosas”. El concepto de “dimensión” en la obra tiene que ver con medir y con ser medida: comparte una capa existencial con una capa social, reflexiona sobre la dimensión de las mujeres, lo que significa ser mujer (en el presente y en el pasado), las estrecheces de esta dimensión y las medidas (físicas y morales) a las que las mujeres han estado históricamente constreñidas. Las dos protagonistas están vestidas con ropa de empleadas domésticas; ambas están dotadas de una dignidad y una hondura psicológica que se manifiestan en la intensidad de su mirada. La dimensión femenina define su manera de comportarse, limita su espacio, determina su vestuario y condiciona sus relaciones sociales. Pero, al mismo tiempo, revela su capacidad para cuestionar esos límites, para ocupar nuevos espacios y reivindicar una identidad propia. La regla carga de sentido la obra, se apropia de su contradicción. Hacia el pasado funciona como una metáfora del control, hacia el futuro reivindica la autonomía femenina para establecer la medida de su experiencia y de su lugar en el mundo.  

ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico

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Elia Shiwoohamba  
Namibia, 1981  
Together we do better (Juntas lo hacemos mejor) 
2014  
Linograbado  
42 x 33,5 cm  
Colección Würth, Inv. 17.028 

En Together We Do Better (Juntas lo hacemos mejor), el artista namibio Elia Shiwoohamba representa una escena cotidiana de la vida rural africana en la que varias mujeres colaboran en el procesamiento de cereales mediante el uso de un mortero. La imagen remite a prácticas tradicionales fundamentales para la seguridad alimentaria de numerosas comunidades rurales de África. Especializado en el grabado, Shiwoohamba nació en una comunidad rural de Namibia. Los recuerdos de la vida comunitaria, las actividades cotidianas y las experiencias de las mujeres de su entorno han constituido una fuente esencial de inspiración para su trabajo. Durante su infancia dibujaba figuras de animales sobre la arena de las calles de su aldea; aquel pasatiempo se transformó con el tiempo en pasión artística y, posteriormente, en una actividad profesional. Sus obras, realizadas principalmente mediante grabado sobre linóleo (como las que mostramos en la exposición), combinan una aparente sencillez formal, caracterizada por la esquematización de las figuras y la ausencia de perspectiva, con una compleja profundidad temática que aborda cuestiones como la identidad cultural, el vínculo con la naturaleza, el sentimiento de pertenencia y la memoria colectiva.

Juntas lo hacemos mejor reproduce una escena de transformación de grano en el espacio comunitario de un poblado formado por cabañas tradicionales. El título subraya el valor de la cooperación, la ayuda mutua y la participación colectiva como pilares de la vida comunitaria. La preparación y transformación de alimentos a partir de cultivos locales constituye una actividad esencial para la economía rural, ya que permite generar recursos, garantizar la subsistencia de las familias y fortalecer la autonomía de la comunidad. Basado en conocimientos transmitidos de generación en generación, este trabajo colectivo pone de manifiesto la importancia de reconocer y valorar las labores que sostienen la vida cotidiana y contribuyen al desarrollo económico local. La obra conecta así con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), que promueve un crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo productivo y el reconocimiento de la contribución de todas las personas a la prosperidad compartida. Las mujeres ocupan un lugar protagonista en esta visión de futuro, como trabajadoras, transmisoras de conocimiento y agentes fundamentales del desarrollo económico y social de sus comunidades. 

ODS 10: Reducción de las desigualdades

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Marc Quinn  
Reino Unido, 1964  
Alison Lapper and Parys (Alison Lapper y Parys) 
2000  
Mármol, ex. 2/3  
83,5 x 43,5 x 62 cm  
Colección Würth, lnv. 17.785 

La escultura Alison Lapper and Parys de Marc Quinn constituye una poderosa reflexión sobre la diversidad humana y conecta de manera directa con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10, que promueve la reducción de las desigualdades dentro de los países y entre ellos. A través de la representación de Alison Lapper y su hijo, la obra invita a cuestionar los prejuicios y las barreras que históricamente han limitado la participación plena de las personas con discapacidad en la sociedad.

Alison Lapper nació con focomelia, una malformación congénita que afecta al desarrollo de las extremidades. Sin embargo, Quinn no la presenta como una persona definida por su discapacidad, sino como artista, madre, activista y símbolo de fortaleza. Al esculpirla en mármol blanco, material tradicionalmente reservado para héroes y personajes ilustres, el artista desafía los cánones clásicos de belleza y heroísmo, ampliando nuestra comprensión de quién merece ser reconocido y representado en el espacio público.

La inclusión de Alison Lapper embarazada en un lugar tan emblemático como el Cuarto Pedestal de Trafalgar Square supuso un hito en la visibilización de las personas con discapacidad. Por primera vez, una mujer con diversidad funcional ocupaba un espacio reservado históricamente a figuras masculinas de poder. Este gesto artístico contribuyó a promover una sociedad más inclusiva, en la que las diferencias no sean motivo de exclusión, sino una expresión legítima de la diversidad humana.

En Alison y Parys, la presencia conjunta de madre e hijo añade una dimensión de esperanza y futuro. La obra nos recuerda que la igualdad de oportunidades solo es posible cuando todas las personas pueden desarrollar plenamente sus capacidades, independientemente de sus condiciones físicas, sociales o culturales. En este sentido, Quinn convierte la experiencia individual de Alison en un mensaje universal: la eliminación de las desigualdades requiere reconocer la dignidad, el talento y el potencial de cada persona. Así, la escultura se transforma en un símbolo de los valores que inspiran el ODS 10: inclusión, respeto y participación para construir sociedades más justas y equitativas. 

ODS 12: Producción y consumo responsables

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Robert Jacobsen  
Dinamarca, 1912 -1993  
Madonna  
ca.1955  
Hierro, dorado con pan de oro  
38 x 21 x 8 cm  
Colección Würth, lnv. 3.265 

Madonna de Robert Jacobsen surge del encuentro entre el arte y un objeto que ya tenía una historia previa. En el centro de la obra encontramos una horca de campo, una herramienta tradicional vinculada al trabajo agrícola, utilizada durante generaciones para manejar heno, paja y otros materiales vegetales. Antes de incorporarse al espacio artístico, este objeto formó parte de las tareas cotidianas de producción y aprovechamiento de los recursos del entorno, evocando formas de relación con los materiales basadas en la durabilidad, la utilidad y la continuidad en el uso.

Al trasladar esta herramienta al ámbito artístico, Jacobsen se sitúa en la estela del ready-made, una práctica inaugurada por Marcel Duchamp a comienzos del siglo XX. Más que crear una forma nueva, el artista selecciona un objeto existente y lo desplaza de contexto, invitándonos a mirarlo de otra manera. La horca deja de ser únicamente una herramienta agrícola para convertirse en portadora de nuevos significados. El gesto artístico no transforma físicamente el objeto tanto como transforma nuestra forma de percibirlo.

Vista desde el presente, la obra dialoga con algunas de las cuestiones que atraviesan los debates contemporáneos sobre sostenibilidad, cultura material y uso de los recursos. Aunque la obra no fue concebida como una reflexión ambiental, la reactivación de un objeto cotidiano dentro de un nuevo contexto nos invita a pensar en el potencial latente de aquello que consideramos agotado, obsoleto o carente de valor. El artista no parte de una materia prima nueva, sino de un elemento existente al que otorga una segunda vida simbólica.

Esta lectura conecta con uno de los principios fundamentales del ODS 12: Producción y consumo responsables, que propone reducir la generación de residuos mediante estrategias como la reutilización y el aprovechamiento eficiente de los recursos. Frente a una cultura basada en el descarte, la obra sugiere la posibilidad de mirar de nuevo lo que ya tenemos. La horca se convierte así en una metáfora de transformación y permanencia, recordándonos que, en ocasiones, el valor de un objeto no termina cuando concluye su función original, sino que puede reactivarse a través de nuevas formas de uso, interpretación y significado. 

ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres

ODS15_17079_Courtney_Clarke,_Margaret_Mirror_in_the_Landscape

Margaret Courtney-Clarke  
Namibia, 1949  
Mirror in the Landscape (Espejo en el paisaje, 2015) 
2015  
Fotografía sobre papel baritado  
33 x 48 cm  
Colección Würth, Inv 17.079 

La fotografía Mirror in the Landscape (Espejo en el paisaje, 2015) de Margaret Courtney-Clarke (Swakopmund, Namibia, 1949) constituye un poderoso testimonio sobre la fragilidad de los ecosistemas terrestres y la estrecha relación entre las comunidades humanas y los recursos naturales. La imagen muestra a Liskien Gawanas durante el arduo recorrido hacia un acuífero en la región de Erongo, Namibia, una fuente de agua dulce que durante generaciones sustentó la vida en un entorno marcado por la aridez. La propia artista señala que este lugar ya era conocido por los pueblos San, cuyos vestigios pictóricos permanecen en el paisaje, evidenciando una conexión ancestral entre las personas y el territorio.

La obra adquiere una dimensión especialmente significativa al conocer que, apenas un año después de ser fotografiado, el acuífero se secó tras tres años consecutivos de sequía. Este hecho convierte la imagen en un documento de un ecosistema amenazado y en una reflexión sobre las consecuencias de la degradación ambiental. El agua, elemento esencial para la biodiversidad y para la supervivencia humana, aparece aquí como un recurso vulnerable cuya desaparición altera profundamente el equilibrio entre naturaleza y sociedad.

La trayectoria de Courtney-Clarke está marcada por una profunda sensibilidad hacia los paisajes africanos y las comunidades que los habitan. En proyectos como Cry Sadness into the Coming Rain (2014-2018), la fotógrafa documenta los desafíos ambientales y sociales de Namibia desde una mirada comprometida y humanista. Sus imágenes revelan cómo los cambios ecológicos afectan a las personas, especialmente a las mujeres, protagonistas recurrentes de su obra, que desempeñan un papel fundamental en el cuidado de los recursos y la sostenibilidad de sus comunidades.

En relación con el ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres, Mirror in the Landscape nos invita a reflexionar sobre la necesidad de proteger los ecosistemas, combatir la desertificación y garantizar una gestión sostenible del agua y del territorio. La fotografía nos recuerda que la conservación de la naturaleza no solo preserva paisajes y especies, sino también memorias, culturas y formas de vida que dependen de su equilibrio. 

ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas

ODS16_18546_Redl,_Markus_Stein_151_127

Markus Redl  
Austria, 1977  
Stein 151127 (Gottinnen-Serie I, Galleria) / (Piedra 151127 (Serie Diosas I, Galería) 
2018 
Mármol Rosa Portogallo  
150 x 70 x 50 cm  
Colección Würth, lnv. 18.546 

Desde el año 2004, el artista austriaco Markus Redl ordena todas sus esculturas dentro de un proyecto titulado Biblioteca de las piedras. Su idea parte de la idea de que cada piedra (escultura) contiene significados que van más allá de la propia imagen, y lo explica a través de una cadena de equivalencias: “una letra = una historia / Una palabra = un archivo / Una piedra = un archivo y un anarchivo”, es decir un registro de lo fragmentario, de lo incompleto, de lo anecdótico, de lo inesperado. Esta biblioteca es un proyecto artístico; un archivo informal con el que conservar las historias detrás de las esculturas, las memorias, las asociaciones y los cambios de significado que adquieren con el paso del tiempo. 

La obra Piedra 157127 representa una diosa y por supuesto, forma parte de este “anarchivo”. En la pieza, esculpida en mármol rosa, el artista muestra una mujer sentada con el pelo recogido en un moño. Está vestida con una túnica decorada con elementos iconográficos que hacen referencia a la guerra: misiles, aviones, tanques, balas… Estos signos se entremezclan con otros elementos cotidianos como paraguas, tazas, copas, mariposas, flores o tréboles. En las manos porta una caja vacía con la inscripción “killing time”. Todas las esculturas de Redl contienen inscripciones (a veces frases, a veces palabras) cargadas de un afinado sentido del humor. La combinación del texto y la imagen crea objetos artísticos llenos de inteligentes dobles sentidos que apuntan directamente a nuestra percepción.  

La inscripción “killing time” participa de este doble sentido. La inscripción se utiliza para decir “pasar el tiempo” o “matar el tiempo”, en el sentido literal (aburrimiento) y en el sentido figurado (eliminar la memoria de un tiempo concreto). En el contexto de esta escultura, el artista nos lleva de un significado a otro, y dota a la diosa de una sonrisa enigmática con la que nos interpela, como preguntándonos si esconder los objetos del horror entre objetos triviales nos hace sentir más felices, como si matar ese tiempo, esa memoria, nos ha llevado a vivir en el futuro que esperábamos. Esta reflexión conduce al ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas. Una sociedad democrática y pacífica necesita garantizar el derecho al conocimiento y la información, proteger su memoria. El proyecto de Markus Redl, genera un “anarchivo” de su obra, sus procesos, sus lecturas y sus interrogantes, pero también activa la faceta comprometida de las artes visuales como herramienta de reflexión, concienciación y cambio social.  

PRESENTACIÓN DEL ITINERARIO SOSTENIBLE

 

PONTE A PRUEBA