Detalle/ Detail:

Koldobika Jauregi

Retablo II, 2005

Colección Würth España/Würth Spain Collection
Inv. 10.645
Sala/Room -103

Koldobika Jauregi es un artista autodidacta que se considera a día de hoy continuador de la tradición escultórica vasca iniciada por Chillida y Oteiza. De hecho, Jauregi tuvo un contacto estrecho con Eduardo Chillida quien le otorgó la beca Zabalaga, una beca de producción que fue fundamental en su desarrollo artístico, y que conllevó además una residencia de creación en el proyecto Arte paralelo a la naturaleza en el Museo Insel Hombroich de Alemania, que ha sido fundamental en su desarrollo profesional posterior. La Colección Würth España cuenta con tres piezas del artista, Retablo II, y dos piezas de piedra de la serie Cantu Ixila ubicadas en el jardín escultórico del museo.

La serie de Retablos tiene origen en un interés del artista por explorar la capacidad narrativa de los retablos religiosos. Sus esculturas siguen la estructura de cuerpos y calles de los retablos tradicionales, con compuertas y objetos escultóricos en el interior de los armarios. Sus Retablos son temáticos; algunos hablan de cantos tradicionales, otros de los libros… en el caso de Retablo II Jauregi hace referencia al paisaje rural e integra en ella elementos de la cultura tradicional vasca. El fondo del armario central nos sitúa en un paisaje nocturno; las láminas de madera están trabajadas como si fueran una plancha de xilografía que podrían ser utilizadas para estampar, sin embargo el artista las ha teñido de negro y azul oscuro para generar el marco del ambiente del retablo. En distintas partes la obra cuenta con objetos de la tradición cultural vasca, como el cuenco para la leche de la parte superior izquierda que recuerda a un kaiku, el tocón de madera para cortar leña de la parte inferior izquierda, o las porras para romper terrones de tierra del armario de la derecha. Pero junto a estos objetos tan cargados de la tradición local el artista integra símbolos que pueden entenderse de una manera transcultural, como por ejemplo los círculos. El armario central contiene el primero, una rueda negra en cuya cara exterior el artista ha realizado unas líneas caligráficas en pan de oro. El artista la identifica como la rueda de la meditación que proviene de la tradición budista y suele tener escritos mantras en sánscrito. El uso del pan de oro remite a la tradición cristiana por su uso en la escultura occidental y también a la capacidad que tiene el oro como material de reflejar la luz, como una metáfora de la riqueza del conocimiento. Cuando el retablo se cierra aparece otro círculo en bajorrelieve sobe las puertas; en este caso, el artista lo identifica como la continuidad de los ciclos, el continuo del tiempo y de la vida. El círculo es un símbolo transcultural precisamente porque es una de las formas básicas de la naturaleza.

Hay muchos más símbolos en la obra de Jauregi, las escaleras como metáfora de la construcción del conocimiento, de subir los niveles como desvelar misterios, y por lo tanto del conocimiento entendido como movimiento y construcción; o las cruces como símbolo de occidente por identificación religiosa, pero también de marcaje de un lugar, de prohibición y de un sinfín de matices más.

Sin embargo, a pesar de que el artista construye las obras con una narrativa, un tema y un código determinado es bien consciente de que las interpretaciones tienen que ver con la vida y los contextos de cada persona, y por lo tanto prefiere hablar de significados abiertos para que cada persona pueda desarrollar su propia lectura de la obra. Piénsalo un poco… ¿alguno de los objetos que el artista representa te evoca algún recuerdo?, ¿qué simboliza para ti un círculo?, ¿cuál es para ti la narrativa?, ¿cómo es esa noche, a qué suena?

Jauregi es un artista pluridisciplinar que se siente cómodo tanto en la obra gráfica como en la escultura o la performance. Sus temas van de lo personal a lo universal y, sobre todo, se dirigen a lo trascendente; también es así con los materiales que escoge. Trabaja con piedra local, con madera tintada o quemada, o con hierro, con materiales que considera eternos por su naturaleza y porque trascienden el tiempo; son los mismos con los que se tallaron las primeras esculturas de bulto, han estado presentes a lo largo de toda la historia y en el futuro los artistas continuarán encontrando nuevas maneras de darles voz. A día de hoy Koldobika Jauregi trabaja en su pueblo natal donde además dirige el Museo Ur Mara de Arte y Naturaleza. Su obra pública puede encontrarse en múltiples localidades del País Vasco y su escultura forma parte de numerosas colecciones públicas y privadas de Europa, entre ellas la Würth Collection, la Colección Würth España, la Colección del Museo Guggenheim de Bilbao, el Museo San Telmo o el Museo Insel Hombroich.

©Museo Würth La Rioja

Koldobika Jauregi is a self-taught artist who is considered today to be a continuator of the Basque sculpture tradition initiated by Chillida and Oteiza. In fact, Jauregi had a close relationship with Eduardo Chillida. He awarded Jauregi the Zabalaga scholarship, a production scholarship that played a fundamental role in his artistic development, and which also entailed a residency in the project Art parallel to nature at the Insel Hombroich Museum in Germany, which has been key to his subsequent professional development. The Würth Spain Collection has three pieces by the artist, Altarpiece II, and two pieces of stone from the Cantu Ixila series located in the museum's sculpture garden.

The Altarpieces series originates from the artist's interest in exploring the narrative capacity of religious altarpieces. His sculptures follow the structure of shapes and sections of traditional altarpieces, with hatches and sculptural objects inside the cabinets. His altarpieces are thematic; some speak of traditional songs, others of books... In the case of Altarpiece II, Jauregi makes reference to the Basque rural landscape, and integrates elements of traditional Basque culture. The back of the central cabinet situates us in a nocturnal landscape; the wooden plates have been worked similar to woodcut plates that could be used in printing, but instead the artist has stained them in black and dark blue to frame the atmosphere of the altarpiece. The piece features various objects from Basque cultural tradition throughout, such as the milk bowl on the upper left that resembles a kaiku, the wooden stump for cutting wood on the lower left, and the mallets used for breaking clods of earth in the cabinet on the right. But together with these objects, so heavily charged with local tradition, the artist integrates symbols that can be understood in a transcultural way, such as circles. The central cabinet contains the first one, a black wheel on whose exterior face the artist has drawn calligraphic lines in gold leaf. The artist identifies it as a meditation wheel drawn from the Buddhist tradition, which usually features mantras written in Sanskrit. The use of gold leaf refers to Christian tradition given its use in Western sculpture, and also to the gold’s ability as a material to reflect light, as a metaphor for the wealth of knowledge. When the altarpiece is closed, another circle appears in bas-relief on the doors; in this case, the artist identifies it as the continuity of the cycles, the continuum of time and life. The circle is a transcultural symbol precisely because it is one of the basic forms of nature.

There are many more symbols in Jauregi's work: stairs as a metaphor of the construction of knowledge, of unveiling mysteries like climbing levels, and thus as knowledge understood as movement and construction. There are also the crosses, used as a symbol of the West by religious identification, but also of marking a place, of prohibition, and of an endless number of other nuances.

However, although the artist constructs his works with a narrative, a theme and a certain code, he is well aware that any interpretation will be related to the life and contexts of each person, and thus prefers to talk about open meanings, so that each person can develop their own reading of the work. Think about it yourself... Do any of the objects that the artist uses evoke a memory for you? What does a circle symbolize for you, what is the narrative for you, what does that night sound like?

Jauregi is a multidisciplinary artist who feels equally comfortable in graphic work as well as in sculpture or performance art. His themes range from the personal to the universal and are, above all, focused on the transcendent; this is also true of the materials he chooses. He works with local stone, with stained or burnt wood, or with iron - materials that he considers eternal, by their nature and because they transcend time. They are the same materials with which the first major sculptures were carved, they have been present throughout history, and in the future, artists will continue to find new ways to give them a voice. Today, Koldobika Jauregi works in his hometown, where he also runs the Ur Mara Museum of Art and Nature. His public works can be found in many places throughout the Basque Country, and his sculptures form part of numerous public and private collections in Europe, including the Würth Collection, the Würth Spain Collection, the Guggenheim Museum Collection in Bilbao, the San Telmo Museum and the Insel Hombroich Museum.

©Museo Würth La Rioja